El Gore de las muertes del narcotráfico

Mayo 24, 2008 at 9:47 am (Imaginario colectivo, Noticias actuales) (, , , )

La fascinación por la muerte es natural de los seres humanos. Genera curiosidad y angustia. ¿Qué hay después de la muerte, sigue la vida, acaba por completo, se transforma en algo que no tiene respuesta en lo que conocemos como “vida“? El reto que implica acercarse a algo sin certezas genera angustia: miedo a lo desconocido.

Las muertes del narcotráfico obedecen a una fascinación por la muerte. Echar soldados al ejército implica sobre todo querer destruir al enemigo. Esa es su función. Para eso fue creado. Montones de hombres entrenados para poder terminar con otro grupo de hombres. Es el inicio de la muerte. Soldados emboscados, con sangre en sus uniformes camuflados. Policías con las piernas y los genitales cercenados (recuerdo que esa fotografía fue la principal de la revista Alarma!). Niños corriendo por sus vidas en medio de una balacera. Encajuelados, ensabanados, enconcretados, decapitados, quemados, ardiendo, rindiéndole culto al dios de las drogas. Las drogas duras por supuesto -soy partidario de la legalización de la mariguana-. Una pistola sobre una mesa con cervezas frías, cigarros mojados por el agua que se hizo de la escarcha de las cheves, un sombrero, mujeres hermosas, cocaína, cristal o crack en una pequeña bolsa. Un fajo de billetes tan grande como un puño. Un narcotraficante que vive la vida rapidísimo. Y un adicto también, como se llama esta rolita de Botellita de Jerez. Buena tocada.



No sé por qué hasta ahora no se ha hecho un cortometraje sobre algo así como El Santo contra el Cártel de Sinaloa. Creo que lo voy a hacer yo. No se copien la idea o los madreo. Ja ja. No es cierto, cópienla, péguenla, háganla, ganen dinero con ella, cobren por ver su video clip, no digan que la idea fue mía. A partir de la publicación de este post nada de esto me pertenece.

Volvamos al tema. La muerte de policías, soldados y narcotraficantes va más allá de una simple “ejecución” (a esa palabra le voy a dedicar un post). Implica una cultura de la asimilación de la muerte tan arraigada que hacen faltan asesinadots espectaculares para que nos dé frío pensar que algún día cualquier narcotraficante o policía nos puede dar un balazo por accidente.

Pero no nos clavemos. Tampoco es la idea de la inseguridad que nos “venden” para que pidamos a gritos a soldados menos sanguinarios pero igual de arbitrarios que un narcotraficante. Esa idea viene una intricada conciencia (¿o inconciencia?) de una ideología que sigue su cauce desde la figura menuda del mal llamado presidente de nuestro país.

Veamos de nuevo las muertes de la llamada sarcásticamente “guerra contra el narco”. ¿Por qué matarse así por un montón de sustancias, las cuales, en su mayor parte las consume el país vecino, que da dinero para combatir el mal en su distribución, pero no en su consumo? Las muertes de todas estas personas son entonces un tributo sanguinaria al dios de la droga, que toca su cítara química junto con la parca, mientras los mexicanos bailamos y nos apuñalamos, y los estadounidenses nos tiran billetes por el espectáculo mientras piden más y más música.

Si alguien me pregunta, yo sugeriría un cambio de régimen económico en donde las fronteras no estén tan abiertas. Kapucinski lo menciona en uno de sus libros: La Rusia de antes -no la quiero llamar comunista porque no lo fue, creo yo- acabó de tajo con el narcotráfico cerrando sus fronteras y aplicando estrictos controles de seguridad en sus aduanas. Es pecado hablar así para los defensores del libre comercio, quienes buscan terminar con el flagelo sin querer atacar las venas de distribución de drogas en méxico: las aduanas. El narcotráfico es un mal inherente del libre comercio salvaje que se practica actualmente. Si no lo saben en el gobierno, deberían saberlo. Si les quitan el tráfico de armas y drogas a los narcos, ya no tendrán con qué “trabajar”. Pero no les hablo a ellos, me valen madre, te hablo a ti lector de este humilde blog, ¿qué hacemos para combatir el tráfico de drogas químicas destructivas? Sigo apoyando la legalización.

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